Durante los próximos días vamos a escuchar muy a menudo el nombre del Instituto Médico Howard Hughes por haber seleccionado a cuatro científicos españoles para formar parte de su red de investigadores, junto con otros veinticuatro de diferentes nacionalidades.
Aunque seguramente el dato con el que la mayoría se va a quedar es con el de los 500.000 euros que van a recibir para poder dedicarlos a sus investigaciones. Seguramente muchos pensarán que es una barbaridad o que ya lo quisieran para ellos mismos y no entenderán cómo se dice que la investigación en España está tan mal o cómo es posible que los científicos vayan por ahí “dando pena”.
Así que aprovechando que desde hace unos tres años mi trabajo consiste en conocer y tratar con científicos e investigadores de todos los campos, desde la economía a la medicina pasando por la robótica o el medioambiente, me gustaría romper una lanza a favor de todos ellos y aclarar, para quienes no lo sepan, la importancia de esas ayudas económicas y a qué van destinadas.
Cuando un investigador, su grupo o su centro reciben una ayuda económica no la utilizan para comprarse casas, coches e ir fardando por ahí de lo que han recibido sino que hacen buen uso de ella empleándola en comprar instrumentación, en contratar personal que les ayude en su trabajo, en formación o en pagar patentes, entre otras muchas cosas.
Si se tiene en cuenta que ellos también pagan impuestos, que los aparatos que necesitan para poder trabajar en condiciones adecuadas suelen tener precios muy elevados, que para poder avanzar no solo hay que estudiar mucho sino también aprender idiomas y conocer cómo se trabaja en centros de investigación de todo el mundo (para lo que hay que viajar e incluso residir en el extranjero un tiempo), muchos de ellos dedican su vida a su trabajo y quienes consiguen formar una familia tienen dos opciones: la van arrastrando de un país a otro o viven lejos de ella durante largos periodos.
A todos nos gusta cuando estamos enfermos que nos atiendan los mejores, que si un familiar tiene algún problema exista una solución o que si la capa de ozono se está destruyendo alguien la arregle; pero no pensamos quién está detrás de todos esos avances ni si han contado con una continuidad en sus investigaciones que les haya permitido trabajar con tranquilidad y poniendo sus cinco sentidos sin tener que preocuparse de si mañana tendrán trabajo o podrán darle de comer a sus hijos.
Insisto en que, en el tiempo que como periodista he dedicado a entrevistar científicos, jamás me he encontrado con nadie que esté más preocupado por vestir bien que por poder pagar el contrato de sus becarios y me gustaría reseñar que las investigaciones no dan frutos a corto plazo, es decir, no generan beneficios inmediatos por lo que el dinero que se dedica a ellas es una inversión a medio/ largo plazo, algo que a muchos les cuesta entender.
Para los Españoles debe ser un honor que el Instituto Médico Howard Hughes haya seleccionado a cuatro de nuestros grandes cerebros para formar parte de su red pero esto no debe ser más que el empujón que nos haga abrir los ojos y valorar lo que tenemos, porque la ciencia que se hace en España no tiene nada que envidiar a la que se hace fuera de nuestras fronteras e invertir en I+D+i es invertir en futuro.
























